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Arqueología de la Ciudad de Huarmey

Nos sentimos orgullosos de ser huarmeyanos, miremos hacia nuestro valle donde se esconde una de las más ricas y desconocidas historias de centurias y milenios atras. Ahí es donde se encuentra su historia aún no leída, su genio aún no expresado, sus creaciones aún no descritas, su futuro desarrollo aún no concretado, La ciudad de Huarmey tiene varios lugares arqueológicos, que pasamos a describir:

El Pre cerámico medio de Huarmey 

Durante las exploraciones que efectuamos en el área de Huarmey (provincia homónima del departamento de Ancash) en la década de los años 70, en varias oportunidades visitamos este yacimiento, que nos llamó la atención por la gran cantidad de artefactos líticos que había en la superficie y por su factura particular. No se hizo ninguna recolección, con miras a no alterar la evidencia y conservarla intacta para el momento en que se pudiera efectuar trabajos sistemáticos. Si bien la zona es conocida por los lugareños con el nombre de La Laguna, dado que otros sitios arqueológicos cercanos son denominados así, para evitar errores preferimos utilizar la sigla PV35-106. En el mes de febrero de 1977, durante la ejecución del Proyecto Arqueológico Huarmey, observamos que el Pueblo Joven La Victoria se había extendido prácticamente hasta el límite noreste del yacimiento y era inminente el peligro que por lo menos parte de éste fuera destruido.

 

Bernapuquio

Situado en las vertientes del pueblo de coris, donde abundan pastizales, y existe una densa neblina que hace que sea un lugar muy poco transitado y temeroso.

Según las tradiciones de este pueblo se dice que en este lugar penan almas fatídicas, que son los mismos españoles y portugueses que andaban buscando el oro.

El Castillo

Yacimiento arqueológico perteneciente hacia la época del reino del gran chimú, está ubicado a 1 kilómetro al este de la ciudad, siguiendo el recorrido de la carretera de penetración al valle, este importante yacimiento, se encuentra atravesando por un momento bastante crítico dado a que sus estructuraras arquitectónicas, constantemente son pisoteadas y profanadas por acción del hombre.

Presenta un área aproximada de 270 m. de largo por 60 m. de ancho desde el cual se puede observar las ruinas del campanario, pedregal, Macahualaca, Cuz-Cuz, Lecheral, la laguna, Manache y el puerto. Consiste en una construcción platafórmica construida en base a adobes sobre un promontorio rocoso, provista de un sistema de muros de contención verticales los que subían de grado en grado con delgados resaltos hacia la plataforma. La arquitectura presentan dos tipos de muro: de adobes y mampostería. En ambos tipos sobresalen vigas horizontales de madera colocadas regularmente distanciadas para formar hileras.

Sobre la cima de la plataforma existen una serie de muros que corresponden a cuartos que presentan una disposición irregular y la mayoría de estos no presentan vanos de acceso que permitan el libre transito de un cuarto a otro.

Los muros de adobes, en su mayoría, están enlucidos con una fina capa de barro y contienen restos de pintura de color rojo y blanco. El grosor de los muros alcanzan un ancho que va de 70 a 80 cm. y el máximo de 1.10 m. Los adobes son lisos  y de forma rectangular de 30 a 35 cm. de largo por 20 y 25 cm. de ancho y 15 a 20 cm. de alto. Algunos adobes presentan marcas de improntas de pies, manos, y motivos geométricos.

Los individuos fueron colocados en posición dorsal extendida (patrón típico de los Moche) y en algunos casos fueron enfardados en posición flexionada sentada (típico de entierro Huari).

De acuerdo a la disposición irregular de los cuartos, la inexistencia de basura domestica y la cantidad considerable de tumbas profanadas nos hace suponer que el montículo del Castillo corresponde a una plataforma funeraria, diseño constructivo típico de la costa norte, sobre todo muy característico de la cultura Moche. Así mismo, la existencia de adobes marcados parece corroborar la presencia de los Moche en esta parte del valle de Huarmey. Sin embargo, no solo se evidencia una ocupación de los Moche si no también existen evidencias de la influencia de los Huari.

Para el caso de los muros de mampostería estas se limitan solo a la parte norte de la plataforma, en donde se puede apreciar que las piedras no son trabajadas y están colocadas en capas gruesas de argamasa de barro. Esta técnica de construcción es similar a la típica arquitectura Huari del sitio arqueológico de Conchopata. (Isbell, 2000). Estos ambientes presentan dimensiones de 1.5 x 1.5 y 3.2 x 3.15 m. En algunos casos los muros contenían nichos que estaban tapados por uno o varios dinteles de madera y solo tres de ellos presentaban un fino enlucido.

Al parecer estos correspondían a nichos funerarios (según información de huaqueros de la zona), cuyos entierros encontrados allí representan a contextos funerarios laterales con ajuares modestos, mientras que los contextos principales se encontrarían en los recintos tapados en donde se encuentran los nichos.

El Cerro Maltino

 

Llamado así a un cerro de arena ubicado a 5 Km. de la ciudad de Huarmey, al margen derecho de la panamericana norte. También conocido como cerro de oro ó de los tesoros, en donde han acudido hombres en búsqueda del tesoro escondido por los indios, el que se iba a pagar para el rescate de Atahualpa.

El Pedregal

El pedregal es un complejo que consta de una pirámide con un frontis que mira hacia una plazuela cuadrangular y además de patios cercados que se unen a la pirámide.

Lecheral

Ubicado en la quebrada del mismo nombre, son dos montículos en forma piramidal, elaborados de muros de rocas de los cerros más cercanos de la zona.

Los Gavilanes

Se encuentra ubicado al pie de los cerros que separan la playa de la pampa, a la altura de la playa La Honda. A los pies de la ladera de estos cerros, del lado que da hacia la pampa, donde termina la terraza del rio seco (Boquerón de Manache); Allí se puede ubicar el yacimiento Arqueológico los Gavilanes. La característica que permite distinguir el yacimiento del resto del paisaje, es la diferencia de coloración, Su color Grisáceo se debe ala existencia de basura que el trabajo eólico ha mezclado con la arena.

La ubicación geográfica exacta del sitio es 78°10’21” longitud Oeste y 10°02’45” latitud Sur, y esta aproximadamente a 2 Km en línea recta al norte del borde del valle de Huarmey.

 

El lugar fue descubierto por Edward Lanning en 1957 cuando estaba trabajando para Frederick Engel   en el valle de culebras. Fue el mismo Lanning quien llamo la atención a David H. Kelley, quien desde un comienzo se interesó por dicho zona.

En 1960 Duccio Bonavia recibe el encargo del entonces Director del museo botánico de la Universidad de Harvard; Paul C. Mangelsdorf para realizar trabajo de investigación; para luego considerarlo como dicha zona duna de los yacimientos más importantes del esclarecimiento de la antigüedad del  maíz andino y su Asociación al desarrollo agrícola en el país, aportando, entre otros residuos vegetales, con cantidades significativas de maíz en forma de tuzas, granos, pancas, tallos, raíces, hojas y plantas completas.

 

La edad que se estima del maíz encontrado en “LOS GAVILANES” es entre 2 200 y 2 700 años a.d.c.

Alexander Grobman explica que el contexto es definitivamente pre cerámico  y nos permite definir con toda precisión la presencia temprana del maíz en la costa Peruana, permitiendo de estas manera revelar nuevos aportes informativos para el estudio de la problemática del maíz en el Perú.

Respecto al nombre que se da a dicho yacimiento; Duccio Bonavia sostiene que anteriormente habitaban abundantes   “GAVILANES” que en la actualidad ya han desparecido. Este nombre se dio a partir del año 1977. El maíz huarmeyano  posee una real y exacta ubicación dentro del contexto arqueológico pre –cerámico, y de esto es precisamente lo que se dice en el amplio estudio de un grupo de arqueólogos  en el lugar denominado “LOS

GAVILANES”; resaltando la figura del arqueólogo Duccio Bonavia quien aporto con sus estudios partes de la historia de Huarmey, con su trabajo trascendental publicado en 1982: “Pre cerámico peruano LOS GAVILANES mar, desierto y oasis en la historia del hombre”. En conclusión, el maíz de Los Gavilanes es a todas luces muy antiguo, su conexión racial con otros maíces pre cerámico del Perú ha quedado establecido fuera de toda duda, ya que se hace meja el grupo racial del callejón de Huaylas y al de Ayacucho.

La piedra del Diablo (Congón)

 

Probablemente la juventud actual, no está enterada de que hace un buen tiempo, existía un resto arqueológico tan antiguo, que nos indicaba la antigüedad del poblamiento de nuestro valle Huarmeyano.

“La piedra del diablo” era como se le llamaba a aquel petroglifo de figura antropomórfica, cuya ubicación exacta estaba por el camino adicional que conduce hacia el valle de Huarmey, a muy escasos metros del Centro Poblado de Cong Gon, el lugar era como un cañón que tenía salida por el cementerio de la ciudad.

La piedra del diablo desapareció, no hace más de 8 años, por la negligencia de quienes hacían los trabajos de contención de la ribera del rio Huarmey.

Fue durante el periodo edil del Sr. Juan Pacifico Alegre. En mi condición de Huarmeyano y con la intención de difundir su imagen a diferentes lugares del Perú y del mundo, emprendí la tarea de hacer una réplica, y una vez tomado la foto, viaje a la ciudad de Huaraz en busca de un artesano, para que hiciera el trabajo en yeso.

 

La réplica de la piedra del diablo, fue la primera vez que Huarmey tuvo algo semejante.

 

El trabajo estuvo terminado para ser vendido en plena fiesta de octubre.

Todos los días de la fiesta, me colocaba en frente del monumento Alberto Reyes y por las noches, me ubicaba en la Feria Agropecuaria, que ese año se desarrolló en donde ahora es “El parque de la cordialidad”.

En ese tiempo pude vender muy pocos ejemplares de la réplica de la Piedra del diablo.

Ahora, la piedra original no existe, ha desaparecido, solo queda la réplica que por aquellos años mandé a elaborarlo. De ahí ésta foto, donde se puede ver de cómo era la piedra del diablo.

Replica de La Piedra del Diablo

Mandinga

Este complejo arqueológico está ubicado a 14 kilómetros de la ciudad de Huarmey. Consta de 4 plataformas ascendentes, en la primera se puede observar una plaza circunscrita, además de estas plataformas presenta una serie de patios delanteros.

 

Los últimos hallazgos en Huarmey:

Masacre Punta Lobos

Tal vez lo que más sorprendió a los Moches al llegar a Huarmey fue el modus vivendi de los antiguos pobladores, tenían una estrecha relación con la diosa líquida, convirtiéndose en una comunidad de pescadores por antonomasia. Dicha tesis la sustenta el arqueólogo Héctor Walde, luego de sus investigaciones realizadas en Punta Lobitos y posteriormente la zona de Puerto Huarmey. En este lugar encontró 200 cuerpos sacrificados (entre adultos y niños), lo cual supone fue realizada por una cultura dominante, como un artilugio de agradecimiento a sus deidades sedientas.

Los Geoglifos más Antiguos se encuentran en Huamba – Huarmey

Los geoglifos están localizados en las laderas de Cerro Copa de Sombrero, muy  cerca de la confluencia de los ríos Aija y Malvas, que se unen para formar el río Huarmey, y están divididos en dos grupos.

El primer grupo se halló en la ladera noreste del cerro y se conforma de dos subgrupos, compuestos de 10 geoglifos cada uno. Los geoglifos representan círculos de más de 30 m de diámetro cuyo diseño concéntrico creó una senda de aproximadamente 4 metros, en su interior, por donde debieron  movilizarse ritualmente los fieles  que brindaban su culto quizás danzando o desfilando. Muchos de estos diseños están asociados, en su interior y exterior, con arquitectura muy primitiva que consta de una sola hilera de piedras con un diseño irregular. Una característica es la ausencia total de cerámica en toda  su superficie, esta es la evidencia  para proponer que durante el uso de este espacio sagrado el hombre aún no conocía la cerámica.  Cada grupo de geoglifos está separado por una quebrada y asciende desde la parte baja hacia la parte media.

 

El segundo grupo, tan o más impresionante que el primero, se encuentra en la ladera suroeste del cerro junto a una extensa quebrada y se compone de representaciones  de círculos y cruces, empezando su distribución desde la parte baja de la ladera donde en forma alineada hallamos tres geoglifos continuos en forma de cruz y luego 2 o 3 círculos (similares a los de la ladera noreste), y en la parte más alta gran cantidad de arquitectura irregular construida con una sola hilera de piedras. Este grupo de geoglifos se encuentra en mal estado de conservación, por la presencia de es- correntías de agua y por la reocupación de culturas posteriores que continuaron utilizando el sitio. En esta ladera hemos observado gran cantidad de cerámica perteneciente al estilo Campanario de Huarmey, que se caracteriza por su decoración incisa geométrica.

El cerro Copa de Sombrero, donde se localizan los geoglifos, fue un sitio sagrado desde épocas muy tempranas y por ello una infinidad de restos arqueológicos se construyeron sobre este o aso- ciados a sus laderas. Así tenemos que en su ladera norte se encuentran acumulaciones de piedras alineadas longitudinalmente que ascienden hacia la parte alta, donde se localiza un camino que debe concluir en la cima del cerro. Aquí también encontramos geoglifos en forma de círculos y puntos y gran cantidad de cerámica Campanario.

En la ladera noroeste, de la parte baja del cerro Copa de Sombrero y muy cerca del río, se encuentra una plataforma de dos niveles con un pequeño pozo circular hundido que mira hacia la cima de este cerro. Una observación in situ por parte del arqueó- logo con estudios en astronomía Francisco Seoane Peyón indicó que la posición de esta plataforma orientada hacia el cerro, el que posee varias salientes en su cima, es  suficiente evidencia que indica una  observación de los astros que son controlados tomando como referencia “las puntas del cerro” para definir los solsticios y equinoccios que pueden servir para determinar venidas de agua, sequías, cambios de estación, etc. Por lo tanto, este sitio aparte de su sacralidad habría cumplido la función de observatorio astronómico que ordenaba las siembras y las cosechas.  Para obtener esta información debieron peregrinar personas desde lugares muy distantes, convirtiéndose esta área en una congregación masiva de personas que mediante rituales y ceremonias rendían culto a la naturaleza para que permita buenas cosechas y no cauce estragos en la sociedad con fenómenos climáticos. La amplia ocupación del valle no deja de sorprendernos, en especial de esta zona que posee las condiciones necesarias para su investigación y su puesta en valor. Su fácil accesibilidad, su cercanía a las localidades y a la carretera, y su riqueza cultural, la hacen uno de los proyectos de mayor viabilidad y rentabilidad para el pueblo huarmeyano, el cual debe de empezar a pensar que su pasado le permitirá seguir escribiendo más páginas de historia.

Ahora podemos decir que Huarmey no solo posee el maíz costeño más antiguo de Sudamérica, sino también los geoglifos más antiguos que esperan ser mostrados al mundo y aplicaciones; se registraron tres fragmentos con el característico color rojo y crema de la cultura Moche; tres petroglifos también se trabajaron sobre piedras medianas con temas de diseños geométricos en forma de S.

Se halló también la cacería de un venado y un tercer petroglifo con líneas y círculos irregulares; pequeñas concentraciones de cuarzo se observan en la superficie, además de “tapados” de piedras que parecen cubrir ritualmente el suelo. También hemos registrado varios huesos de camélidos. Toda esta evidencia en el segundo grupo es suficiente para saber que el culto, empleando los geoglifos, continuó probablemente desde el 5000 aC hasta el 1000 dC.

 

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2 Respuestas a Arqueología de la Ciudad de Huarmey

  1. joffre cruz

    2 julio, 2012 en 9:17 pm

    hola, bueno queria felicitarle sobre la informacion tan valiosa que ha reunido en esta web, sin embargo me gustaria saber quien es el autor de este articulo, pues la estoy usando como parte de una investigacion esploratoria descriptiva, me intereso sobre todo la llamada piedra del diablo. de antemano muchas gracias. Atte joffre cruz- estudiante de arqueologia de la UNASAM

  2. leonardo molina romero

    17 septiembre, 2014 en 2:24 pm

    con mucha pena y tristeza dejaron que nuestros restos arqueológicos encontrados en el castillo se lo lleven a otro lugar , pero que a hecho nuestro alcalde provincial para retenerlo, con la llegada de los arqueólogos no se tubo encuesta , ni funciono la casa de la cultura, y al menos el alcalde dejo un proyectos para la construcción de un museo, fui a investigar para mi proyecto , pero no hay nada para mi trabajo, así andamos en Huarmey.

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